El tigre de los cojones

Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
El tigre de Deusto // Alma Botxera

Cuentan los documentos antiguos que ya había fanfarrones en el Casco Viejo antes de que Don Diego López de Haro fundara la villa. Textos de antaño de gente gritando que esa ronda la pagaban ellos porque para eso eran de Bilbao. ¡Cóbrame lo mío y lo de todo el bar!, solían decir.

Algo así es lo que debió ocurrir en Deusto con su famoso tigre. El arquitecto bizkaíno Pedro Ispizua construyó el edificio en 1941 para la fábrica «Correas el Tigre» del empresario Jesús Muñoz Medizabal. Es una obra muy racional, con pocos detalles decorativos. Paredes lisas de hormigón que se unen en las calles Botica Vieja y Rafaela Ybarra, creando unos miradores en curva. Justo encima se levanta la torreta donde descansa el tigre.

BIFM

Pues resulta que el empresario debió de tener un encontronazo con la burguesía bilbaína de la época y para demostrar que él era más de Bilbao que el bollo de mantequilla se le ocurrió la brillante idea de mandar colocar un enorme tigre en el tejado de su fábrica. Se lo encargó en 1943 al escultor Juaquín de Lucarini, que a pesar de su apellido era de un pueblo de Araba. Y ahí se lo trajo. Un tigre de nueve metros de largo que pusieron mirando directamente a Indautxu con cara de mala hostia. Para chulo, él. Así los ricos iban a saber quién mandaba allí. Mendizabal llevó el concepto de ser bilbaíno a su máxima expresión. Joder, que se puso un puto tigre rugiendo en el tejado de la fábrica para que lo viera toda la ciudad solo por tocar las narices.

Rugiéndole al Botxo // Alma Botxera

Pasaron los años y el edificio dejó de ser la sede que fabricaba correas para convertirse en varias viviendas de lujo. ¡Qué ironía! Pasarte la vida burlándote de los ricos de Indautxu y que al final sean ellos los que acaben presumiendo de tener tu tigre sobre su casa.

El tiempo pasa pero en los bares de Bilbao sigue habiendo parroquianos discutiendo a gritos cualquier chorrada. En Deusto el tigre de Lucarini todavía es uno de los protagonistas de estos animados debates. Al animal no se le ven las pelotas, por eso hay quien defiende que es una leona. Que no tienes ni idea, que es un tigre, responden otros. Qué sabrás tú, que lo más lejos que has ido en tu vida es a Castro. Tanto se discute que, al final, a la gente le entró la duda de verdad. A ver si iba a ser realmente una leona. Que ya nos la colaron con la fuente del perro, que resulta que sí que son leones.

En las páginas de «No me seas sinsorgo» // Alma Botxera

El tigre de Deusto fue una bilbainada que se convirtió en reclamo publicitario para la fábrica y después en un símbolo de la ciudad. Hoy en día aún se puede ver paseantes parándose por la calle mirando hacia arriba tratando de encontrarle los huevos al animal, para confirmar su especie y sexo. El problema es que desde abajo no se ven y por eso sobrevive el debate. Pero, hacedme caso: el tigre tiene unas pelotas de piedra bien grandes. Si miráis en internet alguna foto de su culo, los veréis. Se acabó la duda de los cojones.

Portada de "No me seas sinsorgo" // El Gallo de Oro

Extracto de «No me seas sinsorgo», editado por El Gallo de Oro y disponible aquí.

¿Te gusta Alma Botxera?

Sígueme!