«Agur, potxola»

Pascual Molongua // Facebook
El Louis Armstrong de Bilbao, nuestro rey Baltasar, la banda sonora del Casco Viejo. Todo eso y más es Pascual Molongua, siempre feliz de poder cantarle a su público, que somos todos nosotros

A las 7.30h se despierta, desayuna y hace sus ejercicios para calentar la voz. A las 11 de la mañana, como siempre, aparece por la calle Jardines tirando de su carrito. Hace una parada para tomarse un café en el Charamel Gozotegia. A veces le invitan y él lo agradece con una gran sonrisa. Vuelve a salir a la calle y sigue caminando hasta la esquina con Bidebarrieta. Es hora de empezar la jornada laboral. Así es la rutina diaria de la voz más famosa del Casco Viejo: Pascual Molongua.

Para él la calle es su oficina. Cantar a la intemperie es la elección personal de un hombre que estudió música con los mejores profesores de la ciudad en el Conservatorio Juan Crisóstomo de Arriaga, y que ha actuado por los escenarios de todo el país y en varios programas de televisión nacional.

“Yo no mendigo. Esta esquina es mi puesto de trabajo”.

La gente dice que se parece a Louis Armstrong tanto en la apariencia como en su peculiar voz de barítono. Debe ser verdad, porque en 2007 le ofrecieron el papel para interpretarlo en el musical sobre sobre el Padre Arrupe que se estrenó en el Euskalduna. Aquello fue una de las experiencias más especiales de su carrera, su voz sonó mejor que nunca.

“El Palacio Euskalduna es el mejor escenario en el que he actuado. Para mí suena mejor que la Scala de Milán”.

A pesar de ello, desde 2003 para Pascual el momento más especial del año es el 5 de enero. Lo espera siempre con impaciencia. Durante más de 15 años, vestido con su traje de Baltasar, ha llenado de magia e ilusión las calles de Bilbao desde lo alto de la carroza. No hay nada que le guste más que eso. Los niños le gritan emocionados y él les lanza caramelos con la sonrisa sincera de quien es realmente feliz con lo que hace.

Fui el primer Baltasar negro de Bilbao. Antes pintaban a un señor con pintura.

Pascual, nuestro Baltasar // Facebook

Pascual es la evidencia que confirma el tópico de que los de Bilbao nacemos donde queremos. Si no fuera más bilbaíno que Gargantúa no hubiera cantado en un San Mamés abarrotado. Tampoco lo hubieran nombrado Zarambolas en Carnavales. En los últimos años se ha convertido en una especie de tradición macabra difundir el bulo de su muerte. Llevamos como tres o cuatro sustos.

“Os habéis confundido de negro otra vez”, suele decir.

Desde su esquina en Bidebarrieta con Jardines, su voz y sus canciones se han convertido en la banda sonora del Casco Viejo. Da igual que llueva, haga frío o calor, Pascual estará siempre feliz de poder cantarle a su público, que somos todos nosotros. Y si le saludas al pasar te responderá:

“Agur, potxola”.

Extracto de «No me seas sinsorgo», editado por El Gallo de Oro y disponible aquí.


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