Un frontón a las… «afueras» de Bilbao

En el Beti Jai (Madrid) // Alma Botxera
Visitamos el majestuoso Beti Jai, en Madrid, recuperado gracias al impulso vecinal tras pasar décadas abandonado y haber corrido toda clase de suertes, lejos de los años de esplendor de la pelota vasca

Mucho antes de que aquellos ingleses nos enseñaran a jugar a football, en Bilbao ya se jugaba a la pelota. Solo que con la mano. A finales del siglo XIX la eskupilota vivió una época de esplendor. Los juegos de frontón se jugaban más allá de las fronteras de Euskadi. Incluso llegaron a hacerse muy populares al otro lado del charco. Y en este contexto, Madrid decidió construir una auténtica joya. Así nació en 1894 uno de los frontones más bonitos del mundo: el Beti Jai.

La obra fue encargada a Joaquín Rucoba, un arquitecto de Laredo que durante varios años vivió en nuestro Botxo, y que nos dejó edificios tan importantes como el Ayuntamiento o el Teatro Arriaga. Rucoba se inspiró en la arquitectura neomudéjar que estaba muy de moda aquella época. Se puede apreciar claramente en las balconadas que decoran la grada. Dicen que en sus años gloriosos allí cabían 4.000 personas. Aunque viéndolo ahora esa estimación parece una bilbainada.

El auge y la caída de la pelota en Madrid fue fugaz. Cuentan que los más fanáticos del juego también se convirtieron en apostadores voraces. Que cada partido se movía dentro del Beti Jaia mucha cantidad de dinero y que en pocos años gran cantidad de gente perdió enormes cantidades.

Durante los primeros años del siglo XX el frontón dejó de dar beneficios. Su mantenimiento era demasiado caro y la fiesta se acabó en el Beti Jai. A partir de ahí el espacio tuvo diferentes usos. Allí se hicieron multitud de pruebas para aeronáuticas, se utilizó como campo de tiro, como taller de coches y al final… se abandonó por completo.

@almabotxera UN FRONTÓN A LAS… “AFUERAS” DE BILBAO Mucho antes de que aquellos ingleses nos enseñaran a jugar a ‘football’, en Bilbao ya se jugaba a la pelota. Solo que con la mano. A finales del siglo XIX la eskupilota vivió una época de esplendor. Los juegos de frontón se jugaban más allá de las fronteras de Euskadi. Incluso llegaron a hacerse muy populares al otro lado del charco. Y en este contexto, Madrid decidió construir una auténtica joya. Así nació en 1894 uno de los frontones más bonitos del mundo: el Beti Jai. 🏐 La obra fue encargada a Joaquín Rucoba, el arquitecto que (aunque de Laredo) vivió en nuestro Botxo durante muchos años y nos dejó edificios tan importantes como el Ayuntamiento o el Teatro Arriaga. Rucoba se inspiró en la arquitectura neomudéjar que estaba muy de moda en aquella época. Se puede apreciar claramente en las balconadas que decoran la grada. Dicen que en sus años gloriosos allí cabían 4.000 personas. Aunque viéndolo ahora esa estimación parece una bilbainada. 😲 El auge y la caída de la pelota en Madrid fue fugaz. Cuentan que los más fanáticos del juego también se convirtieron en apostadores voraces. Que cada partido se movía dentro del Beti Jaia mucha cantidad de dinero y que en pocos años mucha gente perdió grandes cantidades. 💸 Durante los primeros años del siglo XX el frontón dejó de dar beneficios. Su mantenimiento era demasiado caro y la fiesta se acabó en el Beti Jai. A partir de ahí el espacio tuvo diferentes usos. Allí se hicieron multitud de pruebas para aeronáuticas, se utilizó como campo de tiro, como taller de coches y al final… se abandonó por completo. 🏚️ En pleno barrio de Chamberí, el inmueble era una inversión jugosa para empresarios de todo tipo. Se intentó construir un hotel, un gimnasio, viviendas… hasta que a principios de este siglo la asociación “Salvemos el frontón Beti Jai de Madrid” se puso manos a la obra. Este movimiento vecinal fue clave para que comenzara su recuperación. ❤️‍🩹 Hoy en día el frontón luce como nunca y su visita es gratuita. ¿Echamos un partido? 🤩 ✍🏻 Alma Botxera x Jasone & Eneko #almabotxera #bilbao #betijai #betijaimadrid #fronton ♬ sonido original – Alma Botxera

En pleno barrio de Chamberí, el inmueble era una inversión jugosa para empresarios de todo tipo. Se intentó construir un hotel, un gimnasio, viviendas… hasta que a principios de este siglo la asociación «Salvemos el frontón Beti Jai de Madrid» se puso manos a la obra. Este movimiento vecinal fue clave para que comenzara su recuperación.

Hoy en día el frontón luce como nunca y su visita es gratuita. ¿Echamos un partido?


FRONTÓN BETI JAI
C/ del Marqués del Riscal, 7
28010 Madrid (Chamberí)

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