Mundaka Festival, no crezcas nunca.

No se me ocurre mejor manera de comenzar unas vacaciones que con un festival como el de Mundaka. Cambiar el chip, bajar el ritmo y cargar pilas para la nueva temporada son tres de los objetivos. Mundaka Festival me va como anillo al dedo para cumplirlo porque éste es el sofá mullidito de los festivales, en el que dejarse caer, ponerse cómodo y disfrutar de lo que venga en adelante.

Mundaka Festival buscaba con su segunda edición consolidarse, fue la revelación en los últimos premios Iberia Festival Awards. Este año se propusieron conseguir el certificado vasco Erroka Garbia. Este reto por la limpieza y sostenibilidad no es una pose para la foto, Mundaka Festival se debe al entorno donde se lleva a cabo, ni más ni menos que la biosfera del Urdaibai. Los vasos reutilizables, papeleras y la conciencia de los asistentes consiguieron que la campa de Santa Katalina se mantuviese impoluta.

Las valoraciones vendrán desde Emankor Sarea a posteriori, pero yo hago mi petición personal y, a buen seguro, egoista: “Mundaka Festival, no crezcas nunca”. Es una maravilla poder disfrutar de un evento en el que el aforo está limitado a 4.000 asistentes, en el que uno puede moverse como pez en el agua y colocarse donde más le plazca durante el concierto. Sin empujones, barullos, atascos o largas esperas para ir al baño. Éste es un festival cercano y amigo, en el que Amets Rodríguez, cabeza visible de la organización, se acerca, te sonríe y pregunta qué tal lo estás pasando. El segurata te ayuda a no resbalar, la de los tickets te desea una buena noche, colocan pegatinas a los niños indicando el teléfono de sus aitas y en el que te permiten meter paraguas dando por hecho que ningún salvaje lo lanzará al escenario. Pequeños detalles, grandes sensaciones.

En lo musical Mundaka Festival ofrece un cartel diferente al resto, apostando por la calidad de las bandas y no dejándose llevar por el nombre y un caché en algunos casos sobredimensionados para bandas de ‘one hit wonder’. Carreras consolidadas, rock en sus múltiples vertientes y apostando con bandas

de la tierra. En nuestro caso no pudimos acercarnos en la jornada de estreno. La del jueves contaba con una Nik West a la que nos hubiera gustado ver en acción, pero trabajando aún el viernes no era viable.

Viernes 29: Danko Jones, Berri Txarrak, Cápsula, Aurora & The Betrayers, Inspector Cluzo, Kometa y Dark DJ.

Siempre que nos acercamos a Mundaka nos gusta tomar el pulso al pueblo, por eso nos quedamos por la zona de la atalaya a tomar una garimba. Miramos a los mozos tirarse desde el muelle y suspiramos deseando tener una casa de ‘veraneo’ aquí. Para cuando hincharon el globo aerostático fuimos acercándonos al recinto y, una vez cambiamos bonos por pulseras, entramos.

Llegamos volando a Mundaka. foto: afoto
Llegamos volando a Mundaka. (foto: Alma Botxera)

La cosa iba de navarros en esto de dar las primeras notas de la jornada. Para cuando llegamos Kometa ya enfilaba la recta final de su concierto por lo que poco pudimos disfrutarlos.  Que Berri Txarrak saliera al escenario a las 21:00 provocó que las masas dejasen de revolotear por los alrededores. Los de Lekunberri atrajeron a un público joven que coreaba las canciones de memoria, fue sin lugar a dudas uno de los grandes atractivos del viernes.  Hace unos meses comprobé como se merendaron a Rise Against con su álbum “Denbora da poligrafo bakarra”, y esta vez ofrecieron un show redondo. Una vez más interpretaron ‘Kids’, la cover de MGMT.

berri txarrak mundaka festival
Berri Txarrak (foto: Eider Iturriaga)

Con la actuación de Danko Jones en Mundaka por fin podría tachar una de esas bandas que aún tenía en la lista de ‘pendientes’. Los de Toronto ofrecieron un concierto soberbio de hard rock en el que el propio Danko Jones acaparó todos los focos y repitió hasta la saciedad su nombre. La gente lo repetía a voz en grito con esa pronunciación que hace que las mentes turbias recurran a los atributos masculinos (dan/cojones). Sonaron ‘Had Enough’ y ‘I Think Bad Thoughts’ y me trajeron buenos recuerdos, solo por eso ya mereció la pena.

danko jones mundaka festival
Danko Jones -foto: Mundaka Festival-

De Inspector Cluzo tenía trillado su álbum presentación (Inspector Cluzo, 2008) y les tenía ganas. El rock granjero de los franceses me desconcertó por momentos. Como si de una montaña rusa se tratase, a ratos explosivos y enérgicos para frenar en seco y dejarte con las ganas en un mismo tema. Presentaron su último trabajo ‘Rockfarmers’ en el que, a pesar de la complejidad del show, tampoco puede negarse la maestría de Laurent Lacrouts a la guitarra.

Amainó la lluvia para dar la bienvenida al garage-rock de unos Cápsula que incorporaban a sus filas a Gaizka y Ruben de Audience (Gernika). El quinteto aprovecharía Mundaka Festival para rendir un digno homenaje al genio de Brixton, David Bowie. Reinterpretaron el ‘Ziggy Stardust’ integramente siendo ‘Startman’ uno de los momentos de la jornada. Todo perfecto si no hubiera sido el pequeño patinazo de Martin Guevara al crear una atmósfera común: “Bermeaaaanos, gernikeeeeeses, ¿mundakeros?” (WTF!!!)

Eran las 3:15 de la mañana cuando Aurora y sus Betrayers salieron al escenario. No fue demasiado dura la espera para disfrutar del soul de los madrileños. El chorro de voz, la personalidad y las tablas en el escenario de Aurora García son dignas de mención al igual que las estudiadas coreografías de las mozas de los coros que más de uno intentó imitar. Fue una buena forma de cerrar el festival a falta únicamente de la sesión de cierre de Dark DJ, una selección de temas que fue soltando a modo de píldoras reconfortantes en ese in-pass entre concierto y concierto. Poco se habla de los djs y éste tenía una legión de fans repartidos por Santa Katalina vistiendo camisetas que rezaban un “Last night Dark DJ saved my life“. Nosotros cogeríamos unas cuantas curvas hasta regresar al Botxo.

Sábado 30: The Waterboys, Los Enemigos, St. Paul & The Broken Bones, Mamba Beat, Highlights y DJ Göo.

La jornada del sábado no empezaba de la mejor forma posible: grandes bancos de niebla en Sollube, y tormentas que descargaban mientras echábamos un café en Portuondo. Para cuando escapó volvimos a palpar el ambiente de Mundaka, o eso queremos pensar, y nos tomamos unas cañas en el bar Ibarralde y el polideportivo.

13900138_10210258566879202_5520660203948814497_n

El día había cambiado y el público también lo hacía. Con Los Enemigos ha llegado el día en el que esos viejos rockeros que hoy son padres rebusquen en el armario y saquen aquella camiseta su banda. Algunos se menean entusiasmados, acompañados de sus hijos a los que instruyen mientras les miran alucinados ante tal situación. Los Enemigos ha sido una de las bandas más importantes del rock estatal y ninguno quiso perder la ocasión.

Se repite el mismo caso con The Waterboys, los escoceses ofrecieron uno de los grandes conciertos de Mundaka Festival. Desde fuera daba la impresión de que los ocho integrantes de la banda estaban tocando para ellos mismos, que disfrutaban. Su folk-rock sonó majestuoso el recorrido que hicieron por todos sus temas aunque especialmente mágico en la interpretación de ‘Fisherman Blues’, a dúo Mike Scott en las teclas junto al violinista Steve Wickham.

waterboys mundaka festival
Micke Scott de The Waterboys -foto: Mundaka Festival-

No lo habíamos visto todo aún, St. Paul and The Broken Bones fue esa banda que me sorprendió a la hora de las confirmaciones del cartel. El soul de los de Alabama se presenta en formación de nueve integrantes pero un frontman que se mueve por el escenario y es el prota de la peli. Presentan su único trabajo largo, ‘Half the City’ con sonidos gospel en temas como ‘Call me’. No nos vemos capaces de aguantar a la hora en la que se prevé que salte al ruedo Mamba Beat y los sonidos electrónicos tampoco son santo de nuestra devoción. Enfilamos la salida mientras DJ Göo se marca una de sus última sesiones entre conciertos, será él quien cierre el festival con todo aquel dispuesto a bailotear hasta última hora.

Con todo, Mundaka Festival no ha sido solamente esto. Sirva de excusa el trasnoche para justificar nuestra ausencia en los talleres, catas y showcookings que se han ido realizando los mediodías de viernes, sábado e incluso domingo con los conciertos de Leun y Last Fair Deal. Nuestro único contacto con la gastronomía ha sido un exitazo. Nos acercamos a la Txozna Loiu en hora punta para disfrutar de una hamburguesa que no te la comes en otros festivales ni en sueños. Dos pedazos de carne (de la buena), lechuga, tomate de caserío y queso fundido… por 5 euskos, “eusko label, baby”. Siempre nos llevamos la sensación de no haberlo disfrutado todo, así que habrá que negociar con la organización un alojamiento en Mundaka para el próximo año, jajaja.

2016_0730_213222_006

Magnificas sensaciones una vez más en Mundaka Festival. Y por eso decimos:

“No cambies nunca. No te dejes engañar e intentes hacer pulso con esos otros grandes festivales. No te sobredimensiones sin control y elige la calidad de las bandas más allá de que su nombre sea más o menos conocido. Si es así, allí estaremos una vez más”.