Restaurante Los Brezos, nada es lo que parece.

En tiempos de foodies, comidistas y tras la emisión de varias temporadas de Masterchef y Top Chef, da la impresión de  que ahora todos seamos expertos en cocina y gastronomía. No me considero uno ¡ojalá!pero sí que algo hemos aprendido en este tiempo. Por ejemplo la siguiente palabra:

Trampantojo: elaboraciones que juegan visualmente con el comensal, es decir, parecen una cosa pero en realidad son otra. El objetivo del chef al elaborar un trampantojo es sorprender al cliente poniendo la máxima creatividad y talento en el plato.

Esta es la linea que seguirá la jornada que vengo a relatar. El pasado domingo propuse a unos amigos acercarnos a comer a un restaurante al que tenía ganas desde hacía algún tiempo. Y claro, aceptaron con gusto el plan. En esta ocasión nos dirigiríamos a las afueras de Bilbao, al Restaurante Los Brezos. San Mamés de Meruelo es uno de los pueblos que atraviesas al salir de la A-8 en la salida de Beranga de camino a Noja (Cantabria).

No olvidaré la cara que pusieron mis amigos cuando paré el coche junto a una gasolinera y les señalé el restaurante donde comeríamos. “¿Aquí? ¿En serio? Tú estás mal.” Primer trampantojo de esta historia: Los Brezos es un restaurante de carretera pegado a media docena de surtidores de gasolina. Que su cartel rojo de coca-cola no te despiste, aquí ofrecen un menú degustación sorprendente por un precio muy ajustado: 29 € por persona.

Las apariencias engañan, concepto gráfico.
Las apariencias engañan, concepto gráfico.

Esperaba un comedor más cutre y en cambio me encuentro uno elegante, oso dotore. En Los Brezos el menú no se elige, todos comemos el degustación. Para que la experiencia sea completa mi recomendación es que los comensales no hayan visto anteriormente los platos, pero entiendan ustedes que uno se debe a esta labor de difusión. Alguien tendrá que llevar a tus amigos a este restaurante ¿no? Ese alguien eres TÚ.


¡ATENCIÓN! ACHTUNG! WARNING!

PELIGRO de SPOILERS

 Si no quieres descubrir las sorpresas de cada plato, para aquí y abandona el post. En caso contrario, continua y déjate sorprender.


Para regar este menú pedimos consejo sobre algún vino blanco “bueno, bonito y barato”. Nos propusieron el verdejo Palacio de Bornos y no opusimos resistencia. Llenamos la copa y procedemos pues a enumerar nuestros platos:

  • Caja de bombones de queso: El primero de los platos se presenta en una caja rojo de bombones, en esta ocasión de queso. Cinco quesos tiernos y untables en panecillos de tomate y picos. Recomiendan comenzar por los quesos más suaves e ir aumentando la intensidad del sabor. Por el camino pasarás por quesos con ibérico, anchoa o frutos rojos. Las sonrisas seguían dibujadas en los rostros de mi compañía. ¡Bien!
los brezos queso bombones caja
Bombones de queso
  • Naranjas de Novales: El gran protagonista del menú, al que se dirigen todas las miradas y comentarios, el más espectacular. En apariencia unas naranjas sobre una tierra verde. Un ligero gesto de la camarera y se echa la niebla en Londres con un ligero olor a naranja. Todo es producto de tu imaginación, el tercer trampantojo se trata realmente de un bombón de foie relleno de jamón ibérico envuelto en una gelatina sobre tierra de pan de cebolla y reducción de Pedro Ximénez. El humo hace el resto, puro espectáculo sin desdeñar el sabor.

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  • ¿Quién engañó a Roger Rabbit? El tercer plato es la confirmación de que en la cocina se encuentra un artista, un mago. Nos presentan una maceta,un tiesto desde el que asoma una supuesta zanahoria. Pero mis amigos ya no se creen nada, sonríen y se miran incrédulos: “¿Y ahora?” El cuarto trampantojo está currado: en el interior un salpicón de marisco (gambas y patitas de pulpo aderezados con mayonesa), la tierra es tinta de calamar y aquella zanahoria se convierte por arte de magia en un helado de calabaza. Para frotarse los ojos.
los brezos tiesto maceta salpicon de marisco
Salpicón de marisco, tinta de calamar y helado de calabaza.
  • Risotto de hongos y jamón con helado de queso. De regreso al mundo real nos presentaron este risotto sobre un tronco. El grano en su punto adecuado y con el sabor potente que proporcionan sus co-protagonistas. Le acompaña un falso champiñón que resulta ser helado de queso. Al cubrirlo con el risotto no se funde tan fácil como nos habían prometido. Rico plato, pero una vez en el País de las Maravillas nadie quiere regresar.
los brezos risotto
Risotto de hongos y jamón con helado de queso.
  • Bacalao con pilpil, caviar de limón y ali-oli de remolacha: Todos coincidimos en que la importancia de que el bacalao se desmembrase en láminas, éste cumplía con ello. Ligereza y toques cítricos que refrescan en boca tras una muestra de ali-oli de remolacha con un sabor muy conseguido. Agradecimos que a uno de nosotros nos cambiasen el bacalao por otra cosa. Apañaron con una pata de pulpo a la plancha, tierra de tinta de calamar y crema de queso. Bien resuelto.

 

 

bacalao los brezos
Bacalao, pil-pil, caviar de limón y ali-oli de remolacha.
pulpo los brezos
Pulpo a la plancha, tinta de calamar y crema de queso.
  • Solomillo de ternera, tierra de foie y ensalada golosa. Nos recomiendan posar la tierra de foie sobre el pedazo de ternera al que daremos bocado. De ese modo se fundirá un tanto, hacemos caso. Al solomillo no le sobran milímetros de grosor pero lo agradecemos llegados a este punto. Le acompaña una ensalada de frutas donde conseguimos identificar pedacitos de piña, en cambio no lo hacemos con la gominola que merodea.
los brezos solomillo
Solomillo de ternera, tierra de foie y ensalada golosa.
  • ¿Qué fue antes? ¿El huevo o la gallina? Pues ninguno de los dos. Los Brezos nos llevaba de nuevo al circo presentándonos la quinta ‘engañifa’ un huevo. Casco el huevo con una cucharilla y comprobamos todos los elementos de esta trama: la cáscara está hecha de manteca de cacao, la clara acaba siendo queso y la yema es mango. La reacción del huevo al cascarlo se asemeja increiblemente a la realidad. Este falso huevo se posa sobre hojaldre y una crema de toffe. Pedimos a gritos repetir este postre, no hubo acuerdo.

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  • Cafés, infusiones y… ¿fuet? Recomendé a mi peñita que se tomasen un cafelito o en su defecto una infusión. A vosotros os hago la misma recomendación. Con ellos llega el sexto y último artificio. Media sonrisa y… ¡tachán! Una tablita de fuet y unos picos para acompañar. Nadie en su sano juicio cree en ello así que es fácil comprobar que las rodajas realmente son chocolate con almendras y los picos son helados con un intenso sabor al mismo fruto seco.
los brezos, salchichon fuet
Fuet de chocolate con almendras.

El País de las Maravillas se encuentran en San Mamés de Meruelo, junto a una gasolinera. Se llama Restaurante Los Brezos y nadie hubiera esperado un comida de este nivel, en un escenario como este y a un precio tal. La cuenta salió finalmente 36 € al sumarle la botella de vino, agua, pan y cafés. Quien tilde este menú de ocho platos de caro es que no está en sus cabales. No pierdas la ocasión se quedaros con los jetos de vuestros amigos al descubrir cada uno de estos enredos. Reserva con tiempo o lo tendrás complicado para encontrar hueco.

 

Restaurante Los Brezos

Carretera Beranga-Noja. Barrio los Berezales, 1A, 5

39192, San Mamés de Meruelo (Cantabria)

Teléfono de reservas: 942 63 75 57