Menú degustación en el restaurante Mina

Quien sigue este blog bien sabe el tipo de restaurante del que suelo escribir, pero esta vez se trataba de una ocasión muy especial. Queríamos celebrar nuestro segundo aniversario de boda y a la vez cubrir un deseo que llevamos mucho tiempo queriendo cumplir: cenar en el restaurante Mina.

Quizás a día hoy muchos desconozcan que en el muelle de Marzana y frente al mercado de la Ribera se encuentra un restaurante distinguido con una estrella Michelín. La guía de la editorial francesa premia con entre una y tres ‘estrellas de la buena mesa’ a los restaurantes referencia. No siempre uno tiene la oportunidad de tener uno de ellos tan cerca. Y nosotros no queríamos perder la oportunidad.

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Unas semanas antes reservamos una mesa para dos en Mina. Dos semanas de vacaciones en las que los Mina Warrios, así se conoce allí a sus cocineros, habían recargado pilas para comenzar una nueva temporada en los fongones del chef Álvaro Garrido. Desconocíamos el menú pues se configura en función de los productos de temporada y tal y como se encuentre el mercado. Lo que sí sabíamos es que los menús degustación se clasifican en corto, medio o largo en función del número de sus platos.

Mina es una restaurante que da una prioridad absoluta a su cocina y eso queda claro desde el momento en el que entras en su comedor. Una decoración simple evitando que el cliente se distraiga: paredes de piedra, columnas de madera pintadas de blanco y las mesas de estilo nórdico con madera en tonos claros. Tuvimos la ocasión de elegir dónde queríamos cenar en unas mesas o en una barra de bar con vistas al trajín propio de los warriors en los fogones. Elegimos la privacidad sobre la curiosidad.

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A la voz del “que disfruten de la velada” probamos el vino que acompañaría nuestra cena: una botella de txakoli bizkaitarra Itsasmendi 7.  Pocos minutos después llegaron dos aperitivos a modo de bienvenida que se sumaban al menú degustación de diez platos que habíamos seleccionado.

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La ‘piel de bacalao crujiente’ y la ‘panna cotta de ajo negro, crujiente de pollo y consomé de champión’ ya nos indicaban que aquella velada sería especial.

Piel de bacalao crujiente
Piel de bacalao crujiente
Panna cotta de ajo negro
Panna cotta de ajo negro

Tras los aperitivos fueron llegando todos y cada uno de los platos que configuraban ese día el menú degustación. Todos ellos con una presentación cuidada y cada uno en una vajilla elaborada por una ceramista especialmente para Mina. Ingredientes de primera calidad, con unos caldos y cremas con sabores intensos muy conseguidos, con diferentes texturas… toda una experiencia que recomendaría a cualquier amante de la gastronomía.

La primera batida comenzó con el crisol de sabores dispares del mejillón, coco, citronella y curry’. Continuó con el ‘txangurro escondido bajo una emulsión de yema y fruta de la pasión’, de esta última no pude dar buena cuenta pero sí en cambio de su ingrediente principal ¡qué bueno! Y por último un ‘soufflé de pomelo y bacalao, manzanilla y haba tonka’. Admirable tanto el taco de bacalao por su sabor y textura como la espuma cítrica que yacía sobre el mismo.

mejillón, coco, citronella y tomate picant
Mejillón, coco, citronella y curry
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Txangurro escondido bajo una emulsión de yema y fruta de la pasión
Soufflé de pomelo y bacalao
Soufflé de pomelo y bacalao

Si Álvaro Garrido ha sido distinguido como embajador de la cebolla morada de Zalla ha sido principalmente por el uso que ha dado de este producto. Gran parte de culpa la tiene uno de los platos bandera de Mina: ‘La cebolla morada de Zalla’. La presenta en tres diferentes texturas brindando a cada bocado un sabor intenso sin perder las características que la identifican como dulce, sabrosa y jugosa. Un plato de una bellísima presentación y muy fotogénico.

Cebolla morada de Zalla
Cebolla morada de Zalla

Según llegó el ‘salmonete a la llama, quinoa, zanahoria y cítricos’ tuve que enviarle una foto por whatsapp a mi amatxu. Le encanta este pescado y más le hubiera gustado si hubiera probado bocado de este que llegaba disfrazado de cigala. “Una pinta estupenda. Disfrutadlo hijos” me contestó y así lo hicimos.

Salmonete a la llama
Salmonete a la llama

Mi única experiencia con el pastrami había sido en mi escapada a la Gran Manzana. La camarera catalana, lo dedujimos por su marcado acento, nos aclaró que el pastrami procedía de la cocina judía. Es un tipo de carne roja secada al salazón y especiada principalmente con pimienta negra aunque también con ajo, mejorana y albahaca. Sea como fuere la disfrutamos mucho.

Pastrami hecho en casa
Pastrami hecho en casa

La ‘merluza del Cantábrico’ me pareció la propuesta más normal de todas las que se nos presentaron. Aunque yo no consiguiese una merluza así ni en tres vidas lo que más destacaría sería el caldo de tomate seco. Su sabor nos dejó un buen sabor de boca. En cambio llegó el plato que me hizo sacar una sonrisa. No suelo comer cochinillo nunca pero puede que haya un antes y un después tras esta cena. El ‘cochinillo confitado acompañado de calabaza y cardamomo’ llegaba con una piel crujiente, una capita de grasa de esa que se deshace en la boca y una carne que al ‘dippearla’ en el confitado era una ricura extrema. Solamente en esta descripción podéis apreciar todo lo que me gustó este plato.

Merluza del Cantábrico sobre un caldo de tomate seco
Merluza del Cantábrico sobre un caldo de tomate seco
Cochinillo confitado acompañado de calabaza al cardamomo
Cochinillo confitado acompañado de calabaza al cardamomo

El tiempo corría y sin darnos cuenta iba pasando entre copas de txakoli y risas. Estábamos viviendo una gran experiencia que estaba mereciendo mucho la pena. Daba comienzo la etapa más dulce con dos postres. Los dos nos inclinamos más por el ‘tamarindo, perrins y toffe’ por su contraste de gustos. La dulzura y acidez del tamarindo junto con las piezas saladas de perrins dejó a nuestro paladar flipando en sabores. Dejó en mal lugar a un segundo postre que aún estando muy trabajado nos pareció menos atractivo. Se trataba de ‘plátano, oliva negra y café’ en tres formas (helado, lámina caramelizada y bizcocho).

Tamarindo, perrins y toffe
Tamarindo, perrins y toffe
Plátano, oliva negra y café
Plátano, oliva negra y café

Para entonces nos dábamos por satisfechos pero Mina sorprende a los comensales con un tercer postre. Se trata de un ‘sabayón de azúcar moscavado, sorbete de naranja amarga y yogur de cítricos’ que tiene tan buena aceptación que siguen sirviéndolo a modo de obsequio. Un rico postre que obliga a relamerse.

Sabayón azúcar moscavado, sorbete de naranja amarga y yogurth de cítricos
Sabayón azúcar moscavado, sorbete de naranja amarga y yogur de cítricos

Me pedí un café con intención de no dormir esa noche y seguir rememorando cada uno de los mil y un sabores que el restaurante Mina nos había puesto sobre la mesa. En una taza igualmente diseñada especialmente para el estrella michelín nos sirvieron el café cortado. Otro presente le acompañaba, una bandeja con ‘Petit Fours’. Cada uno disponíamos de tres bocados más: financiero de avellana (bizcochito), galleta de mantequilla salada y gominola de frutos rojos.

Petit Fours
Petit Fours

Una aventura gastronómica de las que deben de disfrutarse al menos una vez en la vida. Es un lugar adecuado para dar un homenaje cuando la ocasión lo requiere. Para ser un restaurante con estrella Michelín me parece que es un precio asequible aunque puede subir fácilmente en caso de pedir una botella de vino. Nuestro menú degustación de 10 platos tuvo un precio de 75 € + iva y en caso de haberle añadido el maridaje se hubiera incrementado en 35 €+ iva por persona.

2 Menús degustación de 10 platos + botella Itsasmendi 7 + Agua + café = 192,50 €

Y para finalizar me gustaría despedirme con una reflexión que nos reafirma que estamos hechos de una pasta especial. Leía hace tiempo que los vascos somos los únicos que mientras comemos estamos hablando de lo que comimos y de lo que comeremos. Esto se reafirmó en Mina porque ¿a quién se les ocurre estar hablando del escalope Begotxu mientras están cenando en el restaurante Mina? Pues a Patxi y sus amigos, ¡manda huevos!

Un saludo gente, on egin.

 

wpid-img_20150926_004432.jpgRestaurante Mina

Muelle Marzana, S/N, 48003 Bilbao, Bizkaia

Teléfono reservas: 944 79 59 38

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